23 de Abril de 2017

Los remedios están en los yuyos

Mar 5th, 2017 | By | Category: Interés General

El Instituto de Investigación en Recursos Naturales de la UCC está estudiando las propiedades de 150 plantas nativas.
Analizan compuestos como antibióticos, antitumorales, insecticidas y fungicidas. Contemplan aspectos económicos, sociales y bioéticos.

Los yuyos serranos forman parte del botiquín ancestral de los cordobeses. Té de burro o poleo para problemas en el hígado y constipación, marcela para los bronquios, cola de quirquincho para problemas sexuales… La lista puede ser interminable. Pero todas estas fitomedicinas están basadas en el saber ancestral y unos pocos estudios científicos.

(RAMIRO PEREYRA)Investigadoras. Cecilia Carpinella y Sara Palacios, integrante y directora del instituto de la Universidad Católica de Córdoba.

El Instituto de Investigación en Recursos Naturales y Sustentabilidad de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) busca estudiar desde cero las plantas nativas con el objetivo de detectar principios activos para crear nuevos medicamentos o pesticidas. En definitiva, no quedarse sólo con los consejos de la abuela.

“Investigamos los recursos naturales para poder aprovecharlos en forma sustentable. El objetivo final no es sólo ampliar el conocimiento, sino generar productos y procesos que aportan a la sustentabilidad”, indica Sara Palacios, directora del instituto que desde hace poco tiempo es unidad ejecutora de Conicet.

Cecilia Carpinella, integrante del instituto, estudia las plantas nativas para buscar compuestos con actividad farmacológica.

“Buscamos antibióticos para combatir las bacterias resistentes a los antibióticos actuales, antitumorales e inhibidores de algunas enzimas que están asociadas a alguna patología y que mejoran la efectividad de los tratamientos de quimioterapia”, detalla la investigadora de Conicet.

Tanto Palacios como Carpinella trabajan con 150 plantas autóctonas. Realizan un screening ,es decir, prueban cada una de ellas frente a diferentes patógenos o plagas.

“Se buscan compuestos llamados líderes, a partir de los cuales se puede obtener derivados que tengan una mejor acción. También compuestos hits, los cuales ya en su forma natural tienen una actividad farmacológica efectiva”, comenta Carpinella.

Una vez que encuentran algún yuyo candidato, tratan de purificar el o los compuestos de esa planta que tienen la acción farmacológica para estudiarlos con más detalle.

Son los primeros pasos necesarios para la obtención de un nuevo fármaco. Luego deben realizarse estudios preclínicos en modelos animales y ensayos clínicos en humanos. Estas fases no se realizan en el instituto.

Algunas de las plantas más prometedoras son el zapatito o charruga (Aristolochia argentina), el molle o aguaribay (Lithraea molleoides), chilca (Flourensia oolepis )y Dalea elegans.

Para cultivos orgánicos

Por su parte, Palacios descubrió que los aceites esenciales de algunas de estas plantas son efectivos contra las moscas. Su eficacia se debe a que son una mezcla de compuestos.

“Cuando hay más de un compuesto, el insecto sólo metaboliza el mayoritario, pero el que está en menor proporción lo intoxica”, explica.

También trabaja con hormigas cortadoras. Para ello tuvieron que hacer hormigueros con acceso para ponerles pétalos de rosas pintados con el estrato de cada una de las 150 plantas.

“Observamos que esquivan las plantas que tienen algún efecto antifúngico. Es lógico, porque las hormigas necesitan de ciertos hongos para alimentarse”, explica Palacios.

Este repelente de hormigas sería ideal para viñedos, olivos y frutales; en especial si son orgánicos, porque se trataría de un insecticida natural.

“También estamos buscando herbicidas, algo que puede sonar raro porque buscamos en plantas sustancias que puedan eliminar plantas. Ya hemos detectado algunas, pero necesitamos seguir investigando”, señala. Otras investigaciones En el instituto hay otras líneas de investigación. Un grupo estudia estas especies con fines ornamentales. “Se busca cómo cultivar y mejorar las plantas nativas para utilizarlas en parques y jardines, cómo pueden desarrollarse nuevos colores, formas y tamaños”, detalla Palacios.

También hay investigadores que analizan los microorganismos autóctonos con el objetivo de encontrar controladores de enfermedades fúngicas en plantas para aplicar en el tratamiento postcosecha de las frutas.

Y otro grupo estudia los camélidos americanos (llama, alpaca) para realizar un aprovechamiento sustentable de las fibras textiles.

“La clave es anticiparnos a los tiempos. La ciencia debe ayudar a conocer lo que todavía no aparece como un problema directo”, finaliza Palacios.

  • La Voz del Interior
  • Lucas Viano lviano@lavozdelinterior.com.ar

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