Martes 25 de Julio de 2017

El mensaje de las urnas para los gobernantes

Ago 17th, 2013 | By | Category: Provincial

El kirchnerismo nacional no asumió la derrota. El delasotismo no quedó conforme con la cosecha de votos en Córdoba. A Mestre, no le alcanzó con el apellido.

La brusca caída de la cosecha de votos del kirchnerismo a nivel nacional se llevó todos los titulares en los medios. Pero si se hace un análisis cuidadoso de los resultados de las primarias del domingo pasado, se podrá concluir que hubo un fuerte llamado de atención en las urnas para los gobernantes de todos los niveles, incluidos los cordobeses.
La no admisión de la derrota por parte de la presidenta Cristina Fernández también colaboró para que 
no se profundizara la lectura de que hubo un mensaje en las urnas para los oficialismos.
La mayoría de los gobernadores sufrió una sangría de votos respecto del apoyo que recibieron dos años atrás, cuando fueron elegidos.
El mayor castigo, sin duda, fue ­para el Gobierno nacional. La presidenta Cristina Fernández fue reelegida con el 54 por ciento de los votos, en octubre 
de 2011. El domingo pasado, su espacio político (Frente para la Victoria) apenas consiguió el 26 por ciento de los su­fragios.
Es cierto que sólo se trató de las elecciones primarias y que el reparto de bancas para el Congreso nacional se resolverá el 27 de octubre.
Pero en este primer tiempo de 
un partido que se definirá el último domingo de octubre, el cristinismo arrancó muy abajo en el marcador. La escasa autocrítica y la actitud tozuda de no reconocer el resultado adverso no son un buen pronóstico para los K, para la definición en octubre.
El resultado de la elección también dejó múltiples lecturas en Córdoba.
El peronismo provincial ganó con holgura (más de ocho puntos sobre el radicalismo) en la provincia. También consiguió triunfar en la Capital, por un puñado de votos. Pero este triunfo no despertó euforia en la tropa oficialista. No hubo casi festejos en el búnker peronista y, por lo bajo, varios funcionarios admitieron que “se perdieron muchos votos”.
En 2011, José Manuel de la Sota 
se consagró gobernador con el 42 por ciento de los sufragios. Los 23 puntos que sumó la boleta encabezada por Juan Schiaretti no conformaron a 
los delasotistas. Con una oposición dividida y con escasos recursos para la campaña, la cosecha del oficialismo estuvo lejos del 28 por ciento de piso que esperaban.
La buena performance de Martín Llaryora (siete por ciento) le dio argumentos al PJ para justificar que alcanzaron el 30 por ciento previsto. Nadie dice que el intendente de San Francisco hizo campaña criticando al delasotismo. Habrá que ver si esos votos son “fidelizados” en octubre.
En la Capital, el intendente Ramón Mestre tampoco pudo festejar en el primer examen en las urnas. Los funcio­narios municipales tuvieron que hacer piruetas para explicar que la lista de Oscar Aguad sacó más votos que la de Schiaretti. Pero, sumando todos los votos radicales y peronistas, el oficialismo provincial fue el que más apoyo consiguió en el territorio electoral del intendente capitalino.
Es cierto que Mestre casi no participó de la campaña, aunque puso a su hermano Diego para que el apellido figurara en la boleta radical. Con eso no le alcanzó al intendente.
Así como en 2011 los oficialismos arrasaron en todos los niveles, en las primarias del domingo los gobernantes recibieron un sacudón. Muchos debieron explicar derrotas y otros justificar triunfos escuálidos.
Córdoba no fue la excepción a esta realidad cambiante. Las urnas dejaron un llamado de atención para los oficialismos.

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